Conocido como el trastorno del desarrollo de la expresión escrita, se da especialmente en niños cuando ingresan al colegio y presentan dificultades en la escritura tanto en la copia como al dictado. Se deben descartar trastornos motores, discapacidad intelectual, bajas condiciones de enseñanza socioeducativas, algún otro trastorno mental o neurológico que explique estos síntomas. Este diagnóstico es debido a una alteración en el neurodesarrollo, siendo un trastorno altamente heredable.
La disgrafia puede ser pura, o puede estar acompañada de un trastorno en la lectura (dislexia) y/o del cálculo (discalculia). Se caracterizan por tener una baja velocidad en la escritura a la copia y al dictado, donde el menor muestra constante desmotivación para escribir, evidenciando que copia letra por letra, constantes dificultades en el manejo de los espacios, en la posición de las letras, debido a que las confunde y las omite, problemas ortográficos, mal uso de los signos de puntuación, problemas gramaticales, uniones entre palabras y/o párrafos, y un agarre inapropiado del lápiz.
Respecto a la prevalencia, se estima que aproximadamente el 3% de los niños presentan dificultades para cumplir las normas ortográficas mostrando alteraciones en la adquisición de la expresión escrita (https://psicologiaymente.com/clinica/disgrafia). Cabe anotar que, aunque estos niños tienen ciertas características en su forma de escribir, es importante resaltar que no todos presentan las mismas dificultades a nivel cognitivo, por lo que se hace necesario la aplicación de pruebas neuropsicológicas que permitan confirmar el diagnóstico y detectar las otras dificultades en el desempeño de la evaluación, evidenciadas en puntajes que no corresponden con su edad y nivel escolar.
Tratamiento:
La dislexia se caracteriza por ser en niños, mientras que la alexia se da en adultos. El tratamiento es necesario iniciarlo cuanto antes y depende mucho del compromiso de los padres, los profesores y las sesiones trabajadas con el profesional a cargo. En el caso de los niños, el tratamiento se hace con el fin de mejorar el aprendizaje compensando las situaciones que estén en desventaja y evitando que el menor quede en una situación de vulnerabilidad en su trayectoria escolar. Es necesario que el tratamiento sea realizado por un profesional entrenado en estas áreas, debido a que existe el riesgo que el menor sea obligado a realizar repetidamente actividades escritas, planas de caligrafía generando agotamiento, una mayor frustración y negación del menor para continuar con el proceso de entrenamiento escrito, y peor aún, desmotivación para el estudio.
Cada profesional en el área del neurodesarrollo tendrá su método de rehabilitación, el cual debe ser basado en los resultados de la evaluación neuropsicológica previamente aplicada al menor, donde se indiquen las otras dificultades cognitivas, además del trastorno de la expresión escrita.
Si el diagnóstico no se efectúa a tiempo y el tratamiento tiene un inicio tardío, es probable que además del servicio de rehabilitación, el menor requiere iniciar proceso por psicología clínica con el fin de intervenir las posibles creencias, bajas expectativas y aspectos negativos en los autoesquemas. Por lo anterior, es necesario que el profesional trabaje en conjunto con otros colegas que estén al tanto de la situación del menor.
En el colegio:
Es importante que los padres presenten una informe neuropsicológico donde se precisen las dificultades del menor y se indique a través de las recomendaciones, que el menor debe realizar los exámenes de tipo verbal a causa de no poder responder las preguntas de manera escrita. Esto se hará mientras el estudiante realiza el tratamiento indicado.
Referencias:
- American Psychiatric (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Washington, DC: Author
- MedlinePlus.gov
- Ardila, A., Roselli, M., Matute, E. (2005). Neuropsicología de los trastornos del aprendizaje. México: Ed. Manual Moderno..